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Capítulos de Rivalidad Simbólica entre Hermanos en un Pueblo Indígena de Guatemala
 [ I. Introducción ]
[ II. Normas de Socialización ] III. Definición de Peligro ] IV. Suposiciones Culturales ] V. Temor de ser Devorado ] VI. Resumen ]
   
  Los últimos tres hijos, en una familia, pueden ser considerados según los siguientes estudios: niño de pecho, niño de rodilla y niño de patio.9 Los pedranos tratan a los niños de pecho con ternura y afecto. Cuando lloran les dan el pecho, y si la madre está momentáneamente en el telar o en la piedra de moler, una hermana mayor u otra mujer de la casa le lleva en brazos para tranquilizarlo. Las mujeres que dejan la casa, por largo tiempo, llevan consigo por necesidad a sus niños de pecho. La madre usa su chal como cabestrillo, en el cual el niño queda completamente envuelto y cerca del pecho. Cuando el tiempo lo permite, las madres se sientan en la hamaca, para mecer a los niños en sus brazos. Los padres acarician a sus hijos en las noches y ríen de sus travesuras. Las hem1anas mayores cuidan bien de los niños que se les encargan y se enorgullecen, al mismo tiempo que los padres, de las habilidades del niño. Aunque los niños de pecho son alimentados con pequeñas porciones de comida sólida cuando tienen ya un año, usualmente continúan con el pecho hasta que alcanzan los quince o veinte meses. Se les desteta cuando la mujer está embarazada de nuevo. Se cree que ]a leche de la madre hace daño al niño de pecho durante el cuarto o quinto mes del embarazo. Para efectuar el destete, las madres se untan frecuentemente excremento de pollo o chile molido en los pezones. A los niños que ya gatean, se les lleva en brazos o sobre las espaldas continuamente con un chal, en vez de dejarlos mucho tiempo en el suelo, donde pueden voltear las ollas o meterse en el fuego. Los primeros pasos reciben aplausos y estímulos, pero no se incita a los niños a que caminen muy pronto. Casi no se les enseña el dominio de sus necesidades fisiológicas, hasta que ya tienen edad para caminar y pueden comprender instrucciones.
   
. Aunque no existe un favoritismo, institucionalizado en San Pedro, los indígenas reconocen el efecto que tienen las diferencias de cuidado con los niños en la formación de la personalidad. Un término nativo especial (ch'ip) se utiliza para designar al último hijo en una familia, y se le sigue aplicando aún cuando llega a ser un adulto. Los indígenas tienen a los hijos últimos por dogmáticos, exigentes y fáciles de enojarse durante toda su vida. Observaciones de primera mano dan crédito a este punto de vista. La diferencia notable en la experiencia del último hijo, que los pedranos admiten como influyente, es que no se les desteta, sino hasta que tienen tres o cuatro años, a falta de hermanos subsiguientes.
   
  Con la excepción de los hijos últimos, la manera de tratar a los niños se invierte al efectuarse la transición de niño de pecho a niño de rodilla. No se menosprecia al niño de rodilla, pero ya no se le puede tratar con la misma complacencia a la que estaba acostumbrado. Las madres tienen muy poco tiempo para dedicarse a los niños de mayor edad, por las infinitas tareas que tienen, ya preparando tortillas, llevando agua del lago, atendiendo al niño de pecho y a otras labores caseras rutinarias. La reacción del niño de rodilla al destete y a la disminución de la atención materna se expresa por medio de accesos de petulancia, berrinches, ensimismamientos ocasionales en forma de trance, y cambios rápidos de estado de ánimo. La madre medio ignora y medio pone atención a estas expresiones, pero se muestra menos tolerante ante los estallidos emocionales del niño de patio, que ya es mayor. Las mujeres de San Pedro explican que los niños se vuelven especialmente irritables y exigen más alimentos durante los meses anteriores y posteriores al nacimiento del próximo hijo.10
   
  Al niño de rodilla se le impide activa y efectivamente que pueda llevar a cabo sus impulsos agresivos en contra del recién nacido. Si es necesario, ello se hace por medio de castigos y del alejamiento del niño mayor, pero es más común que se trate de inducir al niño de rodilla a que se identifique con el recién nacido. Cuando llegan visitantes a ver al recién nacido, la madre pregona en voz alta, en presencia del niño de rodilla, que éste quiere a su hermanito y no desea que nadie se lo lleve. El niño de rodilla expresa sus sentimientos agresivos contra sí mismo (por medio de berrinches), contra un hermano mayor, que no usa de represalias por temor al castigo de los padres, o contra los padres. El siguiente extracto de notas de campo revela cómo el niño menospreciado encauza su enojo hacia la madre. En esta escena, Nicolasa es una de varias mujeres que miran una procesión religiosa, Petrona (niña de rodilla) es una hija de tres años y Bartolo tiene un año.
   
 

Petrona llora a rienda suelta con el rostro escondido en el regazo de la madre. Esto molesta un poco a Bartolo, que está mamando. Nicolasa mira la procesión y conversa con otras mujeres, pero, de vez en cuando, demuestra afecto a Bartolo. Parece no estar prestando atención a Petrona, pero, finalmente, acaso por Petrona, se ve irritada. Le pregunto por qué llora y Nicolasa contesta: “Le pegó a Bartolo en la cabeza.” “Entonces, ¿ por qué es ella la que llora?” Nicolasa contesta que no sabe. Después de llorar unos diez minutos, Petrona se pone de pie y empieza a golpear a su madre con ambas manos en forma espasmódica y alocada. Nicolasa se defiende con un brazo, pero no hace otra cosa. Finalmente, como Petrona sigue llorando, Nicolasa le ordena con voz irritada: “Andate. anda a casa.”

  Otro ejemplo del comportamiento entre hermanos se refiere a dos hermanas, que fueron observadas casi diariamente durante cerca de un año. Concepción, de seis años, y Magdalena, de dos y medio, eran los únicos hijos de una familia, hasta que nació una tercera niña. Se observó que durante los cinco meses previos al parto, Magdalena sufría cada vez más berrinches, y se mostraba excesivamente sensible, un día saltando de alegría, y otro, hosca y soltándose a llorar a la menor provocación. Algunos mujeres dijeron que ello se debía a que la madre estaba embarazada, aunque se supone que los niños ignoran todo lo que se relaciona con los sexos y la reproducción. La mayor parte de las explosiones de Magdalena eran ignoradas; ni se la apaciguaba inmediatamente, ni se la regañaba con firmeza. Si la rabieta le duraba lo bastante, la madre la aplacaba con fruta o con dulces.
   
  Concepción, la niña de patio, también se sintió molesta por el inminente nacimiento, pero le duró menos. Era generalmente afable y de carácter apacible, pasaba mucho de su tiempo cuidando a Magdalena. Por lo general, no le molestaban las acometidas ocasionales de Magdalena. Concepción frecuentemente pedía al autor frutas o dulces, peticiones que siempre hacía en nombre de Magdalena, la que en efecto recibía la mayor parte de los regalos. Las peticiones de Concepción llegaron a ser cada vez más insistentes y molestas, alcanzando su máximo durante el nacimiento de su hermana y poco después del mismo. Más tarde, su actitud de exigencia agresiva desapareció y volvió a tener una afabilidad amigable.
   
  El niño de patio, que aprende a ser obediente y laborioso por mandato de los padres, y si no por flagelación, rara vez usa de la agresión verbal. Es común que el niño de patio de cinco años, y más, haga mandados, ejecute labores útiles para sus padres, proteja e instruya al niño de rodilla y cuide del niño de pecho con la misma devoción de los padres. La fuerza del super-ego, componente de esta etapa, es señalada por la reacción que se produjo cuando los observadores dieron una muñeca a un grupo de juego de niños. Durante el experimento no se encontraban presentes los padres. Suponiendo que la muñeca representaba a un niño de pecho, los niños entre las edades de cinco años y la adolescencia, se mostraron todos solícitos y admirados. Su primera reacción fue llevarla en brazos, con ternura, y besarla en la mejilla. Esta es la forma usual de comportarse de las mujeres casadas, que por primera vez saludan a una madre y a su recién nacido. En seguida, los niños de patio dieron la muñeca a un hermano menor, para que, al igual que ellos, la pudiera besar.11
   
  Para recapitular la forma como ocurre la socialización en temprana edad, en San Pedro, puede decirse que el niño de pecho es objeto de muchos cuidados y demostraciones de afecto y sufre de pocas privaciones; aunque en esta época de- pende de los demás, experimenta una complacencia casi tan completa de sus exigencias fisiológicas, que le deja una impresión emocional de dominio virtualmente ilimitado. Cuando el niño de rodilla se da cuenta de que, al no ponérsele atención, no son satisfechas sus imperiosas expectativas, encauza su enojo contra la madre y el hermano que le precede en edad, pero no contra el intruso. Aunque a veces no se le permite que acometa en fonda muy vehemente contra ellos, se le deja que se dé gusto en manifestaciones de ira y se le apacigua, dándole bocados de comida. El niño de patio encuentra seguridad y tranquilidad de espíritu al inhibir, en lugar de desviar, sus impulsos hostiles, substituyendo el egoísmo con el deber y la docilidad, bajo la amenaza del castigo físico. En vez de oponer resistencia a la autoridad aprende a identificarse con ella, y cuando se encuentra bajo los efectos de una intensa tensión emocional, recurre a la fantasía agresiva. Un individuo, bajo los efectos de una tensión, si tiene suficiente edad, puede incluso recurrir a la acción agresiva directa. La competencia entre hermanos no termina con la niñez, sino continúa entre los adultos, aunque en forma menos directa, en el sentido de una competencia por la preferencia de los padres. De vez en cuando, un niño informa a los padres acerca de las travesuras de otro. La cuestión de la preferencia de los padres va más allá de una satisfacción emocional. La distribución de la herencia familiar es una cuestión de interés vital. A pesar de que los niños de ambos sexos normalmente tienen derecho a partes iguales de las tierras de cultivo y otras propiedades, siempre existe la posibilidad de una preferencia acompañada de esperanzas, temores y esfuerzos, para ser el preferido. No pocas veces los hermanos llevan disputas sobre propiedades al juzgado de la aldea, cuando al morir el padre salen a la superficie los conflictos de intereses. Aunque el tribunal resuelve estos conflictos de intereses entre hermanos, y entre otros litigantes, no elimina por completo el desasosiego personal evocado por las manifestaciones de abierta hostilidad. En algunos de esos casos, la intensidad de las emociones expresadas durante un argumento, dentro o fuera del juzgado, provocan o una borrachera o un acceso dramático de ira contra sí mismo, acompañado de una serie de síntomas conocidos que incluyen asfixia y dolores violentos en el “corazón.” Aparentemente esta clase de manifestación es el equivalente, en los adultos, del berrinche del niño de rodilla.
   
  Antes de considerar las circunstancias en las cuales se ejecuta el rito de los hermanos, deberá advertirse al lector que, aunque la naturaleza del problema así lo requiere, la preocupación de hacer notar los factores antisociales tiende inevitablemente a crear una impresión errónea del carácter de los indígenas de San Pedro, impresión que sería más ajustada a la realidad, si surgiera de una discusión más completa del tema.
   
 9 Estas designaciones corresponden a las de Margaret Mead: “niño de regazo, niño de rodilla y niño de patio.” (Mead, 1947, p. 232).
10 El comportamiento volátil de los niños de rodilla de San Pedro puede deberse en parte a factores “evolucionistas.” Gesell dice del niño norteamericano de la clase media, que el periodo entre las edades de dos y tres años marca el máximo de inestabilidad, en lo que respecta al dominio psicomotor. Discutiendo al niño de tres años, Gelsell escribe: “Puede experimentar un prolongado desasosiego y es capaz de sentir celos. Los celos penetrantes pueden obligarlo aún a tirarse al suelo, a gritar y a patalear. El rival, que toma la forma de un hermano recién nacido, puede causarle tormentos violentos de inseguridad.” (Gesell, 1940, p. 44). Vale la pena notar, en forma especial, que los adultos pedranos relacionan de manera específica los problemas del comportamiento del niño de rodilla con la inminente llegada de un nuevo hermanito.
11 Es necesario advertir que la estructura de este experimento de muñecas no es idéntica a la usada por Levy (1939), para evocar la hostilidad reprimida. Nuestro uso de una sola muñeca, en el juego libre de los niños, tuvo como resultado la evocación de formas conocidas de reacción.
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